martes, 16 de diciembre de 2014

EL SORTEO DE NAVIDAD, MI FUTURO Y EL DE LA INFANTA

Infanta Cristina, allá donde se encuentre, ¿y si compramos un décimo de lotería a medias?

Sí, Infanta, a usted que ahora va a necesitar un "empujoncito" en su cuenta corriente para reparar esos casi que 600.000 euros que ha tenido que depositar para que el temporal amaine. A usted que gracias a su mérito y capacidad pudo realizar las prácticas de Relaciones Internacionales en la Unesco y, años más tarde alcanzó tan destacado puesto de responsabilidad en la Fundación "La Caixa"...

A usted le pido que haga otra obra más de estadística-ficción y comparta conmigo un décimo de la lotería de navidad.

Sé que es muy difícil que toque pero, imagínese usted, lo complicado que debe ser equivocarse en un número de una cuenta corriente, en la que deposita casi cien millones de las antiguas pesetas y, probabilidad ínfima mediante, no acierte con el juzgado al que debía ir destinado pero, y aquí está el espíritu navideño, el dinero vaya a otro juzgado.



No haga caso, Infanta, de los que piensen que todo forma parte de una estrategia velada para poner ante la opinión púbica su incapacidad para manejar los asuntos de Nóos. Ya dirán algunos avezados republicanos que si Doña Cristina es incapaz de realizar correctamente un ingreso en una cuenta bancaria, ¿cómo podría estar al corriente de los pagos de innumerables asuntos familiares mediante el desvío de dinero de la consultora de su marido?

No tiene ni pies ni cabeza pensar que usted podía urdir nada porque, a día de hoy, ha demostrado que, en su inocencia más terrenal, se ha equivocado como los demás ciudadanos que realizamos esas mismas operaciones bancarias en nuestro día a día.

Todos nos equivocamos Infanta. Hace poco yo también me equivoqué al poner la matrícula de mi coche en una máquina expendedora de aparcamientos en Madrid. El encargado me pidió que volviera a echar el importe porque el ticket no se correspondía con la matrícula. ¿Lo ve? Somos humanos.

Ni caso, Infanta. Hoy ha demostrado usted estar más cerca del pueblo llano que muchos de los desalmados que creen que conocía cuanto se hacía en su casa-palacio. Repito, no haga caso a esta gente que ve conspiraciones en todos sitios y que lo que pretenden es desprestigiar uno de los pilares más importantes de los últimos años: La Casa Real.

Oídos sordos y, ante todo, no olvide lo del décimo de lotería.