jueves, 23 de octubre de 2014

WERT NO PUEDE DIMITIR PORQUE NO EXISTE

El ministro Wert es algo así como la gripe aviar, el enigma del avión malayo o las consecuencias actuales de la central nuclear de Fukushima. Ni se habla de él ni tampoco se espera que acapare mucha atención mediática.

Homer Simpson espetó, en una de sus geniales frases que pasará a la Historia por su capacidad de sintetizar la situación política española que nos pisotea, "¡Por favor, no me comáis! Tengo mujer e hijos. ¡Comeros a ellos!


Así está resultando en la realidad. "Comeros a ellos". La mujer y los hijos están siendo sustituidos por compañeros de partido, ministros y ministras (aquí si es conveniente utilizar los dos géneros) y un sin fin de personajes que, por su elenco de despropósitos, han "invisibilizado" al ministro Wert.

Ayer, hoy y mañana están convocadas diferentes manifestaciones contra la LOMCE de Wert. Este bosque no se puede ver gracias al árbol de Acebes, Montoro, Mato y otras especies silvestres que el jardinero Ruz trata de podar del jardín del Partido Popular.

Es de esperar que ya no se enviará algún mensaje de móvil donde se pueda leer: "Ignacio, aguanta, sé fuerte". A Wert no le hace falta ningún mimo de su presidente porque Wert no existe.

Esta desaparición de los responsables públicos de nuestro país se está convirtiendo en una especie de estrategia recurrente donde, para no ser hostigado, lo mejor es no estar, no contestar y, llegado el caso, no existir.





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